CONEJO.
En Colombia la expresión “poner conejo” es un dicho popular que se utiliza coloquialmente para indicar el incumplimiento de un compromiso, de un acuerdo, de una obligación o de irse de un sitio sin pagar la cuenta.
Por: Víctor Reyes Morris. Sociólogo, doctor en Sociología Jurídica. Ex concejal de Bogotá, Exrepresentante a la Cámara Ex director de ICETEX. Profesor (Pensionado) Universidad Nacional de Colombia.
10/7/20264 min read
CONEJO.
Por: Víctor Reyes Morris.
Sociólogo, doctor en Sociología Jurídica.
Ex concejal de Bogotá, Exrepresentante a la Cámara
Ex director de ICETEX.
Profesor (Pensionado) Universidad Nacional de Colombia.
En Colombia la expresión “poner conejo” es un dicho popular que se utiliza coloquialmente para indicar el incumplimiento de un compromiso, de un acuerdo, de una obligación o de irse de un sitio sin pagar la cuenta. Inclusive se utiliza correlativamente el verbo conejear para evadir una obligación. El origen de la expresión es totalmente colombiano, así lo confirman filólogos. Tal vez, relacionado con la capacidad del bello animalito de escabullirse.
Y es que con el Acuerdo de Paz que se firmó con las antiguas FARC y que produjeron su desmovilización pactada parece producirse una especie de “conejazo”. De parte del actual Gobierno y de parte de sectores de las FARC, que se llaman hoy en día disidencias de la antigua guerrilla y que parecen ser los guardianes y vigilantes del negocio de la cocaína que se exporta desde Colombia. Desde el nuevo Gobierno se está fraguando, en lo que no se sabe si es unas correcciones al Acuerdo de Paz, en su ejecución o un verdadero aniquilamiento de éste. Lo que pasa es que el Acuerdo de paz entró a ser parte del Bloque de Constitucionalidad, con la intención de blindarlo y no someterlo a conveniencias políticas, precisamente.
Con el acuerdo de paz se calcula se desmovilizaron alrededor de 13.000 guerrilleros que entregaron sus armas al Estado. En 2025 se calculan 11.130 firmantes del Acuerdo en 2016.
Algunos para justificar el “conejazo” acuden al resultado del plebiscito para aprobar el Acuerdo convocado por el Gobierno Santos, en donde resultó el NO ganador por un pequeñísimo margen (50.21% por el No y 49,78% por el SI). Con una bajísima participación de sólo el 37% del Censo Electoral. Ante ese resultado el Acuerdo se modificó aceptando algunos puntos de los opuestos a él y fue sometido a aprobación del Congreso de la República. Se convirtió en legislación constitucional y tuvo a partir de ahí desarrollo legal.
Lo que se demostró es que la voluntad de paz estaba por encima de la democracia plebiscitaria de raigambre populista (cuando conviene).
El Estado tiene la mayor responsabilidad moral frente al Acuerdo de Paz. Incumplirlo por cualquier razón demuele el gran carácter y esencia del Estado. Se pierde la confianza. Otra cosa es enderezar lo que debe arreglarse sin mutilar o emascular su fondo.
¿Ha habido incumplimientos de las FARC (la otra parte firmante)? Si, las disidencias son un ejemplo de ello. Pero el grueso parece haber cumplido por lo menos con la desmovilización y entrega de armas. No está claro frente a otros compromisos. Pero, aunque las FARC, no hayan cumplido del todo, el Estado debe mantenerse firme en su voluntad de Paz expresada en el Acuerdo.
El fracaso de la política de “Paz Total” del Gobierno anterior no debe aducirse tampoco para empañar el logro. Fracasó porque no tenía claridad de lo que se buscaba (si se quería la desmovilización y la entrega de armas o sólo una especie de tregua duradera sin objetivo final claro).
El tema de la Justicia Transicional es otra cosa. Debe funcionar porque es parte esencial del Acuerdo de Paz y un ejercicio inédito para la escena internacional. Que necesite reajustes es posible y debe crearse una misión de expertos en el tema para que revisen su ejercicio y emitan un concepto independiente. Pero no puede usarse para “vengarse” de procesos que han involucrado a actores de las Fuerzas Armadas. No entiendo esa “solidaridad de cuerpo” para tapar o disminuir la gravedad de conductas que manchan a las Fuerzas Armadas. La dignidad de éstas no estriba en negar las fallas o ocultarlas sino en admitirlas como tales y evitar su repetición. Eso si es pundonor.
El Acuerdo de paz es un compromiso de Estado, no de un gobierno. Requiere de crear y mantener un ámbito de confianza.
La Paz no es un concepto unívoco. Parece ser un anhelo común, pero se entrevera con posiciones ideológicas.
Desde la llamada “Pax Romana”, que consistía en reconocer la supremacía de Roma y el sometimiento a su imperio. No fue una paz basada en la ausencia de beligerancia o ejercicio de la fuerza, sino una paz garantizada por el poder político-militar de Roma. Roma lograba el orden por su capacidad de imponerlo.
Hoy en día se habla de la “paz democrática” porque permite una reflexión, a mi manera de ver. Para ello hay un criterio no resuelto aún del todo: ¿La Paz surge de la confianza de los ciudadanos en la convivencia común y en la solidaridad o surge de un poder capaz de garantizarla?; sin precisar ¿a costa de qué?
Sería ingenuo pensar en una idílica sociedad donde todos viven en paz y armonía, esa “ciudad utópica” tiene pocas posibilidades de existir, pero si debe ser intermedio entre una conciencia ciudadana de convivencia y un poder democráticamente constituido apto para ser justo guardián de derechos y deberes de los ciudadanos. Rawls señalaba que lo fundamental de garantía para que una sociedad pueda subsistir es la idea de Justicia.
Justicia para Rawls es una combinación de libertades básicas + oportunidades realmente justas+ desigualdades que mejoren la situación de los menos favorecidos. Este autor considera que en su exploración sobre la crisis democrática llega a concluir que una democracia no es viable, cuando ésta se considera solo tal por la liturgia electoral, la involucra, pero, no es suficiente, necesita de instituciones que garanticen libertades y condiciones equitativas de participación y solidaridad. - (John Rawls. Teoría de la justicia. 1971). -
De tal manera que el componente de Justicia para un proceso de Paz Social es indispensable, para consolidar una sociedad que pueda integrarse democráticamente y quepan todos sus componentes.
La idea entonces de un sistema de Justicia Transicional es un componente fundamental para un Proceso de Paz, calificado además de innovador por organismos internacionales, que seguramente debe ser perfeccionado, precisamente por ser bastante inédito en el contexto global. -

