“ESCENARIOS”
“La violencia sólo puede ser disimulada por una mentira y la mentira sólo puede ser mantenida por la violencia”. Aleksandr Solzhenitsyn (1918-2008) Escritor ruso. “Los medios violentos nos darán una libertad violenta”. Mahatma Gandhi (1869-1948) Político y pensador indio
Por: Víctor Reyes Morris. Sociólogo, doctor en Sociología Jurídica. Ex concejal de Bogotá, Exrepresentante a la Cámara Ex Director de ICETEX. Profesor (Pensionado) Universidad Nacional de Colombia.
6/18/20264 min read
“ESCENARIOS”
Por: Víctor Reyes Morris.
Sociólogo, doctor en Sociología Jurídica.
Ex concejal de Bogotá, Exrepresentante a la Cámara
Ex Director de ICETEX.
Profesor (Pensionado) Universidad Nacional de Colombia.
“La violencia sólo puede ser disimulada por una mentira y la mentira sólo puede ser mantenida por la violencia”.
Aleksandr Solzhenitsyn (1918-2008) Escritor ruso.
“Los medios violentos nos darán una libertad violenta”.
Mahatma Gandhi (1869-1948) Político y pensador indio
Estando ad-portas de una elección presidencial en su etapa decisiva, conocida como segunda vuelta, se registra una fuerte polarización política, advertida por muchos como un exceso de beligerancia, entre quienes se disputan el poder presidencial. Si, la polarización ha llevado a todo tipo de advertencias que presagian situaciones caóticas, referenciadas con épocas históricas de ingrata recordación como la época del dominio fascista y nazista o la época de la revolución bolchevique, el comunismo colándose.
Analicemos, entonces esos posibles escenarios.
Escenario 1.
Siguiendo la lógica de encuestas, que pueden acertar o no, digamos que en un primer escenario el candidato Abelardo de la Espriella, gana la contienda, no se si por mucho o por poco. Ese triunfo de la oposición de derecha es indudablemente un duro revés para el Gobierno actual de Gustavo Petro, quien se ha abstenido de reconocer el resultado de la primera vuelta electoral presidencial, con argumentos carentes de sustento real, lo que confirmó el escrutinio definitivo. Petro no acepta el resultado y convoca al M-21 a defender el triunfo del pueblo que ha sido birlado por oligarquía criolla. Se produce entonces un estallido social, del “pueblo” reclamando su triunfo y no sabemos qué tan incontrolable sea, qué dimensión tenga y qué daños produzca. Petro le ordena a la fuerza pública respetar la protesta. Este sería un Escenario 1-A.
El Escenario 1-B: Gana De la Espriella, Petro acepta el resultado a regañadientes, hay protestas controladas y promete dejar tranquilamente el poder, con la garantía de no ser perseguido ni judicializado.
Escenario 2
Sorpresivamente el candidato Cepeda gana por un poco margen, hay fuertes denuncias de fraude y de constreñimiento a los electores en ciertas zonas del país y USA, no reconoce el resultado. Se produce una zozobra y aun cuando hay protestas, son controladas y Cepeda ofrece un Acuerdo Nacional y se crea un comité paritario entre dirigentes cepedistas y de la oposición para establecer unos términos de gobernabilidad. Se producen ciertas fricciones entre Petro e Iván Cepeda, sobre el manejo de la situación.
¿Qué hacer cuando el panorama se oscurece y un sector político propende por la eliminación del otro, en una lucha adversarial constituida en definitiva?
El asunto desde luego pondrá a prueba la Democracia Colombiana y sus instituciones. Qué tan fuertes son y qué calado tiene la conciencia y el comportamiento ciudadano en esa democracia. Si en Estados Unidos la elección de Biden y la pérdida de la reelección de Trump, produjo el asalto al Capitolio, donde sesionaba el Congreso norteamericano, que finalmente se resolvió por el apaciguamiento de los ánimos trumpistas y que a regañadientes y con demandas Trump quería impedir la posesión de Biden, finalmente la Democracia Estadounidense resistió el embate. Eso esperamos de la Democracia Colombiana en esta encrucijada.
Aunque es ficción lo que decimos, no se aleja previsivamente de unas situaciones parecidas. Si bien la contienda parece muy beligerante y casi de pelea a muerte, la sensatez debe predominar y es también, la oportunidad de demostrarla. El asunto complicado es que los populismos de izquierda y de derecha se envuelven en la bandera del pueblo de quien reclaman su exclusiva representación y por tanto se convencen a sí mismos, quienes enarbolan tales banderas, de ser sus exclusivos y “sagrados representantes” y dispuestos a todo por ese pueblo que ven en ellos algo así como su “mesías” o salvador.
En los discursos de las dos campañas la invocación al pueblo que dicen representar auténtica y exclusivamente, para salvarlo de la codiciosa oligarquía o del comunismo o de la vieja y engañosa política, es muy insistente o mejor contundente y eso profundiza la sectarización de la adhesión a cada una de esas campañas. Sin embargo, la esperanza es que todo quede remitido a esos momentos de “efervescencia y calor” y que queden en el ejercicio de campaña y en su inventario, en la parte oscura, y que todo vuelva a la normalidad de la vida cotidiana y a la convivencia común.
Es decir, la apuesta es que estos escenarios se morigeren de alguna manera porque digámoslo así: estamos condenados a vivir juntos, en la patria común y podemos ser adversarios o competidores, pero, no enemigos irreconciliables. Ya vivió nuestra patria colombiana una horrible época de violencia de origen partidista que dejó una estela de muertos (se calcula que 300.000). El pueblo, ahí sí, compró un enfrentamiento político partidista, que no dejó si no la dolorosa experiencia y la convicción de la no-repetición.
La violencia no se nos desprende, parece acompañarnos siempre bajo distintas formas, ya sea con el ropaje de lo político o de los negocios ilícitos. Siempre esperando que las nuevas generaciones no caigan en esas trampas de la violencia y enderecen el rumbo hacia la convivencia pacífica y el bienestar de nuestro pueblo.
Los primeros guardianes de la DEMOCRACIA son los mismos ciudadanos y ciudadanas, por eso no hay que caer en el juego de la perversa confrontación o la violencia. Desembocar en el autoritarismo es el camino a la negación del Estado Social de Derecho que es la esencia de nuestra quebradiza Democracia y ese es el riesgo de que prevalezcan las narrativas ideológicas que anuncian el fin caótico si gana el adversario. Insisto en que es el carácter de ciudadano el que debe ser el primer garante de una justa electoral y de reclamar el espíritu democrático y de exigir que las instituciones que nos hemos dado funcionen en ese contexto. -


