“LADRÓN O NO LADRÓN QUEREMOS A PERÓN”
Esta frase apareció entre 1955 y 1956 como expresión de la Resistencia Peronista al derrocamiento del Gobierno de Juan Domingo Perón por parte de la llamada Revolución Libertadora...
Por: Víctor Reyes Morris. Sociólogo, doctor en Sociología Jurídica. Ex concejal de Bogotá, Exrepresentante a la Cámara Ex Director de ICETEX. Profesor (Pensionado) Universidad Nacional de Colombia.
4/30/20264 min read
“LADRÓN O NO LADRÓN QUEREMOS A PERÓN”
Por: Víctor Reyes Morris.
Sociólogo, doctor en Sociología Jurídica.
Ex concejal de Bogotá, Exrepresentante a la Cámara
Ex Director de ICETEX.
Profesor (Pensionado) Universidad Nacional de Colombia.
Esta frase apareció entre 1955 y 1956 como expresión de la Resistencia Peronista al derrocamiento del Gobierno de Juan Domingo Perón por parte de la llamada Revolución Libertadora. La usaban para grafitis y cantos en los partidos de futbol. La consigna surge ante la acusación que hicieron quienes derrocaron a Perón, de corrupción. Inclusive los militares golpistas que tomaron el Gobierno de Argentina prohibieron mencionar el nombre de Perón, podría implicar multas o cárcel. La respuesta popular consideraba que aún siendo ladrón querían a Perón.
La pregunta es: ¡qué pasa con los caudillos populistas que aun acusados de corruptos siguen convocando el apoyo popular? ¿Qué hace ese fenómeno de masas que envuelve la conciencia política e inclusive admitir el saqueo del tesoro público y no perder el apoyo popular?
El Populismo, ya de izquierda o de derecha, corresponde a una cierta situación de carisma que se le asigna a alguien, un líder, con mucha convocatoria política y en la simpleza de sus esquemas analíticos, pueblo versus oligarquía, aparecen como defensores a ultranza de la causa popular con medidas simples, pero tal vez algunas eficaces. que logran configurar un caudillo cercano al pueblo…. Su defensor contra las clases dominantes codiciosas. Parece no importar la eficacia de esas medidas a largo plazo o si producen un desastre económico como el que hemos visto en Venezuela, la otrora rica suramericana.
El esquema ideológico del populismo es elemental y totalmente polarizante, tanto el de izquierda como el de derecha. Pueblo vs. Élite, la Nación contra Extranjeros Inmigrantes), los ciudadanos de “bien” contra malandros extranjeros. Hay un pueblo bueno, homogéneo, interpretado por el gran líder (mandatario o jefe político) que logra expresarlo muy bien (en el sentir de esa mayoría) contra la oligarquía dominante corrupta y codiciosa. Aun cuando el populismo no es propiamente una ideología política sino una forma de hacer política, dada la elementalidad de su discurso.
Los componentes de ese discurso se elaboran a partir de la creación de un enemigo, el de izquierda se considera a sí mismo interprete único de la voluntad popular y su lucha es contra la oligarquía codiciosa que no quiere renunciar a sus privilegios que le depara el manejo del Estado. Todo se explica por esa concepción. Jan-Werner Muller, politólogo alemán, caracteriza al Populismo por su anti-pluralismo, así dice que un gobernante es populista si dice “yo sólo represento al pueblo” y considera a los demás ilegítimos. Haciendo bien las cuentas en una democracia al pueblo como conjunto de ciudadanos de una nación quien la representa es el Congreso.
Por otro lado, el Populismo de derecha, que enarbola la ultraderecha o extrema derecha se caracteriza por posiciones ultraconservadoras, y de profundo autoritarismo, contrarias a la democracia liberal y a los derechos de las minorías. Es partidario de un conservadurismo social que aboga por la familia tradicional como base de la sociedad y denuncia como peligrosa lo que ellos mismos llaman “ideología de género”.
Ese populismo de izquierda puede ser eficaz en el corto plazo, pero tiene el problema al ser totalmente confrontacional de golpear o eliminar a los empresarios que quedan siempre señalados como explotadores del pueblo, lo que largo plazo es una tragedia económica.
¿Funciona el populismo? Algunos han señalado que proporciona algunos efectos que la política tradicional no suministra o se queda corta:
Provee de un culpable claro productor de todos los males. Usualmente la oligarquía codiciosa, llámense empresarios, banqueros etc.
Identidad: nosotros los del pueblo contra ellos.
Esperanza y Voluntad inmediata: el gran caudillo va a arreglar todo a pesar de los obstáculos que la misma institucionalidad ponga.
Ataca a todos los que se le oponen: medios de comunicación, jueces, Congreso, gremios de la producción.
Sus soluciones son simples frente a situaciones complejas.
Movilizaciones populares para apoyar propuestas, aún las que no funcionen.
El sistema democrático tiene que funcionar porque fácilmente es desbordado por las posiciones populistas. Hay que concebir la democracia no sólo como un sistema electoral, aun el más transparente, La democracia tiene que ser económica y esto significa oportunidades y lucha contra las desigualdades. Tiene que ser social para involucrar a los excluidos de una sociedad. Tiene que ser política para que haya participación y transparencia en el ejercicio gubernamental y ecológica para que reconozca el derecho a un medio ambiente sano.
Los Populismos de Derecha o Izquierda se imponen cuando la democracia se ritualiza y se reduce a los actos electorales.
Los politólogos Levitsky y Ziblatt en un conocido libro, Cómo mueren las democracias, señalan que la mayor parte de los quiebres democráticos ya no son por golpes militares, sino por líderes electos que erosionan el sistema democrático poco a poco. Las manifestaciones de esas erupciones son la polarización extrema, la intolerancia mutua. La toma de los árbitros que va cooptando las instituciones que los van controlando (sistema de pesos y contrapesos). Usan el Estado contra sus críticos: impuestos, auditorias, cárcel, etc…
El Populismo no aparece porque sí, sino que obedece a coyunturas de crisis económicas y políticas. Cuanto mas fuerte sea la crisis económica y la crisis política hay mayor posibilidad de que el fenómeno populista cobre fuerza y se imponga. No quiero decir que haya una linealidad causal entre uno y otro necesariamente. Pero si, que hay una ligazón fuerte entre crisis y populismo añadido a la deslegitimación o pérdida de influencia de las fuerzas políticas tradicionales. Hay salidas que siendo democráticas pueden ser más eficaces para resolver estas crisis. -


