MAL DE MUCHOS….

“Cada uno es hijo de sus obras”. El Quijote de la Mancha. Miguel de Cervantes Saavedra.

Por: Víctor Reyes Morris. Sociólogo, doctor en Sociología Jurídica. Ex concejal de Bogotá, Exrepresentante a la Cámara Ex director de ICETEX. Profesor (Pensionado) Universidad Nacional de Colombia.

10/29/20264 min read

a windmill on top of a hill with a sky background
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MAL DE MUCHOS….

Por: Víctor Reyes Morris.

Sociólogo, doctor en Sociología Jurídica.

Ex concejal de Bogotá, Exrepresentante a la Cámara

Ex director de ICETEX.

Profesor (Pensionado) Universidad Nacional de Colombia.

“Cada uno es hijo de sus obras”.

El Quijote de la Mancha. Miguel de Cevantes Saavedra.

El episodio de la semana anterior de la salida del ministro de Gobierno, Rodrigo Lara, develó varias situaciones que parecen ser determinantes comunes del uso del Poder o sería como de su propia naturaleza. Es decir, que pareciera propia del ejercicio de cualquier Poder. Uno de los interrogantes, desde luego, es por qué salió tan intempestivamente, que tuvo que haber para salida tan fulminante, que fue lo que pasó y si el “florero de Llorente” (el famoso florero que un comerciante español negó prestar para un banquete de homenaje a un criollo y que fue detonante del 20 de julio, Grito de Independencia) fue la gafe con el trámite del Presupuesto para 2027. Curiosa asignación de roles cuando el asunto del presupuesto es típicamente de Hacienda.

Estos interrogantes no son una crónica palaciega, de esos que les gusta a las revistas de farándula, sino conducentes al examen de un Gobierno que se inicia y que parece coincidir con el anterior en sus prácticas, a pesar de considerarse antípoda políticamente del mismo. Pero, aún más preocupante aún, es si hay poderes “detrás del trono” que ejercen un mando, que podrían llevar a preguntarse si el chascarrillo de un columnista de El Espectador, convertida en teoría interpretativa tiene lugar, la figura de sub-presidente. Y además, como lo declara el personaje detrás del trono, es hora de la “batalla cultural”, porque la IDEOLOGÍA que triunfó en las elecciones debe mostrar sus dientes (¿o garras?) e imponerse.

O sea que, si se interpreta bien lo dicho por el personaje, el ministro de Gobierno no representaba bien la línea ideológica que pretende campear y que, por tanto, se reclama el protagonismo de la nueva derecha triunfante.

Esto ocurre cuando hay un Gobierno con una carga fuerte de componente ideológico. Sin embargo, la sana lógica indicaría que un ministro de Gobierno lo que debe hacer es ampliar el abanico de apoyos para lograr en el Congreso de la República el éxito en las iniciativas legislativas. Dígase lo que se diga, es en el Congreso o Parlamento en donde está representada la Nación, ahí están los buenos, los regulares y los malos que representan a la colectividad colombiana. Con un argumento numérico basta, El Congreso representa la totalidad de la Nación, representa casi 21 millones de votos y el presidente sólo casi 13. Estos números no pretenden sino indicar que ampliar el arco de apoyos pasa por una apertura hacia el Centro político que reúne casi la mitad del Congreso. Curioso, ¿no? Y al contrario de lo que dice el Consejero Mayor. Y gran estratega.!

Cabe también preguntarse si un personaje como el embajador en la OEA, dr. Ordoñez es el adecuado para lograr consensos en el Congreso para lograr el trámite de la agenda legislativa gubernamental. Hay quienes dicen que si, porque cuando fue candidato a Procurador General de la Nación, logró hasta el voto del entonces senador Gustavo Petro, eso si prometiéndole puestos a todos los recomendados de sus electores. Otros dicen que no, por su talante ultraconservador e intransigencia.

Desde luego no es mi intención, ni posición o disposición para decir como deben hacerse las cosas en este Gobierno, ni en ningún otro. Simplemente, quizás mi interés es analizar situaciones y dar opiniones al respecto.

Max Weber, uno de los fundadores de la Sociología moderna, distingue entre la Acción Racional con arreglo a Fines y la Acción Racional con arreglo a Valores. En la primera el sujeto de la acción calcula los medios para alcanzar un objetivo, en la segunda clase de acción social el sujeto actúa por convicción no dependiendo del posible éxito que alcance. Digo esto, o me refiero a esta clasificación de la acción social, en este caso, por el interés de analizar el cambio intempestivo del ministro del Interior.

El análisis me lleva y por las declaraciones del Gurú Carlos Suárez al diario El Tiempo (octubre 24 /2026) en donde plantea la “batalla cultural” como propósito de gobierno, a intentar descifrar este cambio de ministro. En la entrevista se trasluce que el cambio obedeció a una acción más que de eficacia; es del orden valorativo (con arreglo a valores). Esta razón preocupa por dos motivos: uno, que hay más interés en el alineamiento ideológico que en la eficacia de los resultados legislativos. Y dos, que presagia una especie de fase de propaganda ideológica para retrotraer a valores ultraconservadores, supuestamente valores fundantes, que obedecen a la propia concepción regresiva de ideas, que no se sabe en qué parte están definidas o promulgadas.

Colombia se crea como república después de salir de la coyunda colonial, con valores de democracia, libertad, estado de derecho, derechos del hombre (como se llamaban) y ahora derechos humanos. Vivimos hoy en día en un país con variaciones culturales, afiliaciones religiosas diversas, una iglesia católica dominante respetuosa de otras confesiones que han crecido, como los evangélicos. No sé entonces a qué se refiere la “batalla cultural” que se inicia. La cultura es un patrimonio cambiante, dinámico que en la medida que el país avanza al compás de los avances tecnológicos van modificando ideas y modos de vidas. Hemos pasado de un país rural dominante hasta los años 50 o 60 del siglo pasado a un país urbano, donde la población ha cambiado demográficamente y las relaciones sociales se han redefinido de múltiples maneras, por lo que no es posible, simplemente, retornar a un régimen patriarcal. Donde se rechaza la exclusión ya sea social, racial o cultural.

Entonces, lo que hemos ganado, sin considerar que estamos mejor (algo sí), pero sí distintos, y quizás uno de los valores a expandir con fuerza es el de la tolerancia, es decir, el respeto del que habla el filósofo coreano Byung-Chul Han, como vínculo interpersonal y necesidad social. Lo que nos saca de ese pasado de resolver las situaciones con la apelación a la violencia, que tantísimo daño nos ha causado.

Por qué no recordar las sabias palabras de Mahatma Gandhi: “No hay caminos para la Paz, la Paz es el camino”. -

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