PERIFRASIS DE UN DISCURSO.

Perífrasis es una forma de explicar un texto o hacer un comentarlo descriptivamente del mismo o aún hacerlo más contundente.

Por: Víctor Reyes Morris. Sociólogo, doctor en Sociología Jurídica. Ex concejal de Bogotá, Exrepresentante a la Cámara Ex Director de ICETEX. Profesor (Pensionado) Universidad Nacional de Colombia.

2/19/20264 min read

World Economic Forum
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PERIFRASIS DE UN DISCURSO.

Por: Víctor Reyes Morris.

Sociólogo, doctor en Sociología Jurídica.

Ex concejal de Bogotá, Exrepresentante a la Cámara

Ex Director de ICETEX.

Profesor (Pensionado) Universidad Nacional de Colombia.

Perífrasis es una forma de explicar un texto o hacer un comentarlo descriptivamente del mismo o aún hacerlo más contundente.

Hoy hablaré de la ruptura del orden mundial, del fin de una ficción agradable y del comienzo de una realidad brutal, en la que la geopolítica de las grandes potencias no está sujeta a ninguna restricción-.” Mark Carney. Primer ministro de Canadá. Discurso ante el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza). 2026.

El discurso del primer ministro de Canadá, Mark Carney (Economista. Fort Smith, Canadá 1965), ante el famoso Foro Económico Mundial de Davos (Suiza), se robó literalmente el “show” en tal evento, y los medios de comunicación consideraron que sus palabras habían “sacudido el foro”. ¿De qué hablo Carney? Básicamente del Orden Mundial y su calificación de éste fue contundente: ¡está roto! O quizás, más descarnadamente dijo que era una ficción agradable, pero ficción y al fin y al cabo.

Pero no es pesimismo del todo, no, lo que propone no es el “sálvese quien pueda”. Si no más bien asignarle un papel, en la capacidad de construir un nuevo orden mundial, a las potencias medias y considera que Canadá, su país es una de ellas. Habla de un nuevo orden mundial, construido por la garantía de las potencias medias, que integre “nuestros valores, como el respeto a los derechos humanos, el desarrollo sostenible, la solidaridad, la soberanía y la integridad territorial de los Estados”. El asunto es como esto no se vuelva una ficción de nuevo y las grandes potencias no “pateen el tablero” cuando se les da la gana.

Canadá ha sufrido los embates (por ahora retóricos) del presidente Trump de convertirlo en el estado 51 de la Unión Americana. Aun cuando esto no lo menciona para nada Carney. Me parece correcto no darle controversia a tamaña pretensión.

Carney dice que no estamos en una transición del Orden Mundial sino en su ruptura. “Es imposible vivir en una mentira de un beneficio mutuo gracia a la integración cuando esta se convierte en la fuente de tu subordinación”.

Considera que las instituciones multilaterales en las que se apoyaban las potencias medias, la ONU, la OMC por ejemplo, se han debilitado considerablemente. Recuérdese el retiro de USA de la Organización Mundial de la Salud (OMS), sin una precisa razón, siendo el mayor financiador de esta organización que vela por la salud mundial. Se especula que seguramente influyó la posición del secretario de Salud de USA, Robert Jr. Kennedy, de clara posición anti-vacunas y de cuestionamiento de la salud pública.

Plantea que los países para salir de esta situación adversa deben diversificarse porque un país que no puede garantizarse su suministro alimentario, energético o su defensa tiene pocas posibilidades de garantizar su autonomía. Para él un mundo compartimentado será más pobre, más frágil y menos sostenible.

Los canadienses, nos dice aceptamos plenamente el mundo como es, sin esperar a que sea el que nos gustaría ver. Una mezcla de valores y pragmatismo.

Habla de un nuevo multilateralismo, no el ingenuo existente, sino uno basado en establecer coaliciones eficaces en función de los desafíos que las nuevas realidades imponen y con socios que comparten suficientes puntos en común para actuar a consuno.

Quizás la frase de oro de este discurso en comento es la siguiente: “Las potencias medias deben actuar juntas porque si no estás en la mesa estás en el menú”. Es una frase para la historia que define si eres un comensal o un plato de la mesa. No sé si será original del primer ministro Carney, pero es de una contundencia asombrosa. Casi que con decirla está dicho todo o casi todo. Es la frase del día, del mes y del año.

Se pregunta Carney ¿cuál es la verdad?, responde: es nombrar la realidad, llamar al sistema existente por su nombre: un período de intensificación de rivalidades y conflictos entre las grandes potencias, en el que las más fuertes actúan según sus intereses utilizando la interacción y cooperación económicas como instrumento de coacción y subordinación.

¿Qué propone en concreto?

Dice que a partir de esta ruptura del Orden Mundial y sin esperar que se reestablezca, crear instituciones y celebrar acuerdos que desempeñen la función que deben desempeñar. Y así reducir la influencia que permite la coacción.

Pone de ejemplo a Canadá en función de sus virtudes, porque tiene lo que el mundo busca: superpotencia energética, con importantes reservas de minerales críticos, tienen la población más instruida del mundo, cuentan con capital, talento y un gobierno con una enorme capacidad financiera y quizás más importante se adhieren a valores a los que muchos otros aspiran.

Y quizás, para el primer ministro Carney algo más tiene Canadá. La conciencia de lo que está sucediendo.

Es una crisis del Orden Mundial que podría mirarse como una oportunidad, la nostalgia no es una estrategia. Es la ocasión de construir algo mejor, más fuerte y más justo.

Termino con una frase a la vez final del discurso, que extraigo literalmente del discurso de Carney.

Los poderosos tienen su poder. Pero nosotros también tenemos algo: la capacidad de dejar de fingir, de llamar a las cosas por su nombre, de reforzar nuestra posición en casa y de actuar juntos. Este es el camino que ha elegido Canadá. Y es un camino abierto a cualquier país que desee seguirlo con nosotros. -

Nota Final: el discurso en su versión en español fue publicada por el diario El Tiempo de Bogotá, el domingo 11 de febrero de 2026, página 2.3.